Hoy solucionamos 3 de los principales problemas que se nos presentaban en el viaje a la hora de sobrevivir durante todo un mes: La comida, la movilidad y la ropa.
Gracias a mi gran amigo Abel, sabía de la existencia de LIDL en Helsinki, así que tras comprar en el supermercado donde concimos con aquella simpática señora que no entendía más que su propio idioma, decidimos buscar un LIDL donde por menos dinero nos dieran mas.
Buscando en la ya imprescindible herramienta Google Earth encontramos un LIDL cercano a nuestra calle donde fuimos inmediatamente a abastecernos.
Allí compramos pasta, yogur de stracciatella, hamburguesas (de 45 centimos, riquísimas y de dudosa salubridad), refresco de naranja (tal es la cultura ecológica que por la entrega de una botella vacía te devuelven 2o céntimos en el propio establecimiento).
Por la tarde fuimos al centro de la ciudad para preguntar en las oficinas de la empresa de transportes municipal (HKL) por una tarjeta que nos facilitara la vida. Conseguimos una por uno 80€ con la que nos podemos mover durante todo el mes, cuantas veces queramos y en el tranporte público que elijamos sin dar inguna explicación. Esta libertad incluye el ferry que nos lleva hasta Suomenlinna.
En este apartado cabe explicar el funcionamiento del tranporte aquí. Tanto si tienes ticket o tarjeta como si no tienes nada puedes subirte a los autobuses, tranvías sin que nadie te pida documentación alguna (puedes subirte incluso por las puertas traseras, usadas en españa para descender del vehículo; y puedes bajarte por las delanteras sin ningun problema puesto que los Finlandeses son gente tranquila incluso en ocasiones lenta).
El problema llega cuando un revisor (del que aún no tenemos noticia) te pide el ticket y, oh! sorpresa!, no lo tienes; entonces debes pagar una multa de 80€. Te sale caro el viaje.
Por ello decidimos comprar dicha tarjeta y llevarla siempre con nosotros para tener total libertad en nuestra movilidad por la capital.
LLegamos al hotel y tras varios días, la ropa (limpia) empezaba a escasear mientras la sucia se empezaba a acumular en las esquinas de la habitación, alguna camisa tenía hasta vida propia. Preguntamos en recepción por la lavandería, nos dieron una llave y nos dijeron si teníamos algun problema que avisáramos.
Subimos al sexto piso temiendo encontrarnos con una lavadora totalmente distinta a los modelos que tenemos en nuestras casas, como si éstos los supiéramos utilizar.
En el cuarto de lavandería nos esperaba un calor sofocante y dos lavadoras, de las cuales una resultó ser una secadora.
Sobre la verdadera lavadora había un libro de instrucciones que intentamos descifrar puesto que estaba en Suomi (Finlandés en finlandés). Al final elegimos 30º modo algodón y nos la jugamos al poner el detergente en uno de los tres departamentos del "cajón" extraíble.
Aunque en el libro de instrucciones aparecía "Duration 1h 15' ", nuestro lavado duró 2 horas. Dos horas que estuvimos mirando como la lavadora daba vueltas, lo que puede parecer divertido pero que dejaba de serlo a partir de la vuelta 623.
Tras sacar la ropa y olerla, nos dimso por satisfechos y la metimos en la secadora, aparato totalmente ajeno a nuestro ser. La encendimos y al cabo de una hora, cansados de esperar, paramos el programa y sacamos la ropa.. estaba seca.
Tras un duro día de compras y lavado; creo que toda madre estaría orgullosa de que sepamos meter ropa sucia en una máquina y sacarla medianamente limpia y seca.
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